De los recuerdos más entrañables de este Salón de Barcelona 2009, nos quedamos sin duda con uno que dio bastante que hablar:
La polémica y tremebunda contraportada de Adobo.
El artista
Joaquín Aldeguer, maestro caricaturista e insaciable amante del escarnio y la polémica gratuita, decidio hacer esta contraportada para el nuevo número de Adobo:

Efectivamente, tocando a lo más sagrado:
El crítico comiquero Alvaro Pons blandía un Adobo entre sus manos y cantaba sus alabanzas a los cuatro vientos nombrando a los pizpiretos chicos del fanzine hermanastro Rantifuso que para más inri ha ganado este año el premio al mejor fanzine de cómics en Barcelona.
Cuando los chicos de
Rantifuso pudieron ver esta contraportada, corrieron a nuestro stand ataviados con las armas más poderosas que existen:
la honestidad y la cara de mala leche. Nos pidieron explicaciones por tamaña falta de respeto y solo pudimos encogernos de hombros y pedir a Dios que no se nos acercara el pelirrojo. Los pelirrojos,
como todo el mundo sabe, poseen terribles poderes psíquicos que les confieren una fiereza increible y dan mal rollo.
...y fue.Ese mismo viernes, con la adrenalina por las nubes después de haber conseguido vender miles y miles de Adobos y con un hambre de aupa, nos decidimos a indagar cómo estaba el tema para poder entrar en la
fiesta de entrega de premios de Ficomic. Sabedores de las buenas maneras y la educación de los trabajadores (sin ironía alguna), nos pusimos un bigotazo y chistera y esperamos pacientes a que la cosa fuera calmándose para conseguir entrar y probar LOS MANJARES con los que el año pasado, cuando estuvo nominado Ojodepez, nos obsequiaron los organizadores. Y lo hicimos. ¿Cómo? JAJAJA... Terrible pregunta con fácil respuesta:
nos enfundamos en disfraces de COLABORADORES de Rantifuso y con esa excusa entramos literalmente GRITANDO y no dejando rastro de canapé o trozos fríos de pizza o paella blanca. Toda mesa por la que pasábamos era desolada con
furia visigoda.
Momento de la fiesta de entrega de premios donde Samu de Rantifuso intenta convencer, sin éxito, a Joaquín Reyes de que Adobo no mola una mierda. Los Rantifusos, una vez más presos de la ira al enterarse de nuestro sucio ardid, acudieron iracundos a
tocarnos la carita. Estábamos tan llenos que nuestra felicidad hacía que no sintiéramos los
golpes y patadas de esas bestias implacables.
LA ENEMISTAD VITALICIA era un hecho.Hasta el mismísimo Pons nos recriminó la contraportada, ya que había recibido serias amenazas de los chicos de Rantifuso. Entre las lindezas que le mandaron al bueno de Alvaro estaban las de, y cito textualmente: "Hacer un Rantifuso entero dedicado a Francisco Ibáñez y su época moderna" o "Tocarte la churrina". Tremendo.
Alvaro: un hombre furioso. ¡Pero qué pelo tiene el cabrón!El culmen de todo el Salón fue que el Domingo, al acabar el día, fuimos a comer a un lugar dejado de la mano de Dios al cual nos costó la vida acceder. Un buffet giratorio japonés a cuyo dueño hicimos
llorar sangre tras comernos medio comercio. Un rato después, casualmente, aparecieron los Rantifusos por la puerta y se echaron las manos a la cabeza por vernos allí con semejante panorama. Allí tuvimos tiempo de limar nuestras diferencias y contar bonitas historias sobre los
problemas que tenemos con la ley. Pronto nos fuimos diciéndole al japonés que esos chavales tan majos y con tanto pelo pagarían la cuenta. En la lontananza escuchamos un sonoro "ME CAGO EN MI VIDAAA" al que hicimos caso omiso.
Nos pusimos como El Tenazas a costa de los buenos chicos de Rantifuso.
En resumidas cuentas, en
Adobo nos encanta
hacer amigos. Y este Salón es una muestra de ello. Miren como quedaron los stands de nuestros colegas fanzineros al acabar el evento y darnos una vuelta por ellos.
¡Hasta pronto, coleguis!