Adobo, fanzine de cómics underground con extra de cafeína.

23.5.14

Adobo en el Salón del Cómic de Barcelona de 2014: Expuestos a pillar algo.

Esto es lo más

Normalmente tras una visita al Salón del Cómic de Barcelona nos pegamos un post narrando día por día nuestras peripecias detrás del stand, pero este no será el caso porque este año hemos estado delante de él, y la verdad es que damos gracias a Dios por haber pasado 7 años parapetados de tamaño horror.

Fuera de nuestras amantísimas zonas de fanzines los eventos se tornan infumables. Miras a los cosplayers y no te preguntas qué llevan en los bolsillos, solamente deseas que se alejen de ti antes de que te peguen de nuevo ese bofetón a bocadillo de Tulipán con comino que surge de sus axilas.

Los mensajes previos a nuestra llegada nos hacían presagiar lo peor
Respetemos las costumbres y empecemos por el principio. El viernes por la mañana tomamos el vuelo de ida a Barcelona como unos señores. A una hora decente y sin la presión de vender hasta la última brizna de celulosa dentro de unas cajas sin fondo. No la liamos en el avión y al llegar fuimos al hotel para quedarnos por la zona comiendo manjares ecológicos. Tanta calma y tanta sangre gorda no podía sino indicarnos que algo estábamos haciendo mal.

Al dar una vuelta por la zona la mita nos asaltó. Estábamos en un lugar antológico y eso nos forzaba a cometer actos ajenos a nuestra voluntad. El recuerdo de una fricandela nos sacó definitivamente del letargo y en cuanto tuvimos oportunidad recogimos nuestra acreditación y entramos a un viernes de salón casi desierto.

¿Alguien más en la sala se caga en su puta vida?

La temática bélica nos hacía sospechar de algún tipo de montajito de postguerra, pero no había rastro de holocausto o bomba atómica. Sólo gente aburridísma paseando arrastrando los pies y mirando con desdén. ¿Sería el efecto de montar un salón en un espacio mayor? PUES NABO. Una rápida visita a varios stands nos confirmó que por allí no había pasado apenas gente.

¿Nos preocupó la cosa? NO ¿por qué? porque la exposición de Adobo estaba hasta las trancas. No nos inventamos nada amiguetes. Todas las veces que pasamos por delante de la exposición de Adobo la encontramos llena de gente. Una parte de la culpa fue de que el espacio no era en absoluto diáfano, sino un zulo iluminado excelentemente. Otra parte de la culpa fue de unos jugosísimos carteles en castellano y en catalán que dejaban claro que la exposición era SÓLO PARA ADULTOS.

Los carteles de amor

Esto nos maravilló porque congregó a un buen número de niñatos con pelusilla debajo de la nariz que intentaban por todos los medios asomar la cabeza y atisbar algo que diera para paja. Los pobres chicos no cayeron en la cuenta de que si querían violencia al otro lado del recinto había una exposición con páginas exquisitamente brutales que firmaba el mismo Molg H. Pero que si lo que querían era ver carne en la que hincar el churro, apenas a 10 pasos estaba el stand de Sextories abierto de piernas para llenar horas y horas de sueños húmedos.

Original de Joaquín Aldeguer pa to los jipis

Todas esas opciones no tenían un cartel de la organización indicando la naturaleza de su contenido, pero Adobo era tan explícitamente jodido como para ponerlo. Estamos orgullosísimos de que así sea porque no nos cortamos ni un pelo. Incluso en el texto de la descripción dimos rienda suelta a la mala hostia que nos caracteriza. A estas alturas está feo ir de bienquedas.

"Redactarme un pequeño texto para la exposición" Dijo

¿Cosas que nos maravillaron de la expo de Adobo? Muchas. La impresión, el montaje, la iluminación… todo estaba en consonancia con el espíritu de Adobo. En las fotografías que os facilitamos podéis gozarlo de lo lindo, pero lo que no esperábamos era ese maravilloso corpóreo de la cabecera del número final. Una guinda perfecta para que otakus y gordakus dejaran caer el lomo y descansar de un duro día de pintura facial y flirteo imaginario.


"¿Y mi quimono? ¡KIA!"

Tras un momento de onanismo visual contemplando la gloria de nuestra expo pasamos a ver la zona de fanzines, es decir medio pasillo con 12 fanzines. Entre el bokiot previo al evento, el llamamiento de eventos alternativos como el Graf o el Gutter y que los semidioses que ahora se hacen llamar Autoeditores no se rebajaron a pasar por allí, aquello estaba faltito del clásico espíritu de la zona: cerveza, gritos y competición. Por suerte llevábamos en la mochila unos 20 ejemplares de un Chiquiadobo Final, que repartimos entre amigos y familiares a lo largo del fin de semana. No era una producción muy ambiciosa, pero quedamos como Dios cuando fuímos entregándolas sin intención de que los receptores no nos pagaran un stand o un envío postal.

La más burbujeante página de Adobo elaborada por Alexis Nolla

Encontramos a gente conocida como Esteban Hernández, Sònia Tartatatín y los siempre entusiastas prohombres de Migas. Echamos un buen rato allí barriendo de fanzines las mesas y poniéndonos al día, pero antes de que nos diéramos cuenta salimos pitando a la gala de entrega de premios en la que Nacho García estaba nominado a Mejor Autor Revelación.

Fresús sólo dobla el lomo por una buena causa

Nuestro gozo en un pozo. Nacho tuvo que ver como Clara Soriano se hacía con el galardón. Tranquilizamos a Nacho, que convulsionaba en el suelo echando espumarajos por la boca y logramos que volviera en sí tras un tercer desmayo. Escoltado salió del recinto prometiendo un encuentro en la presentación del álbum de Marc Torices y Ana Galvañ esa misma noche. Mientras pudimos saber dos cosas: la primera es que Zócalo y Thermozero se quedaron otra vez con las ganas porque Arròs Negre se llevó el premio a casa (otro año será amiguetes… NO) y la otra que la música y los vídeos eran otra vez los mismos. LOS MISMOS DESDE 2007.

Hicimos lo que hicimos en las fuentes del chocolate el destino y Sanidad tendrán la última palabra

Salimos de allí por patas porque queríamos pasarnos por el stand de Malavida. Craso error. La buena gente de Malavida nos llevó camino a la perdición: al frankfurt para degustar una fricandela deseadísima. Amigos, no os lo podemos describir al 100%, pero os prometemos que esa cebolla caramelizada, ese queso, esa maravillosa carne y ese pan al punto estaban tan exquisitos que se podían comer con pajita. Si en ese momento nos hubieran dicho que se elabora con carne de pobre hubiéramos salido a cazar humanos para degustar dos rondas más.

"Papas sin bayoneza y Fricandela"

La trampa estaba tendida: buena compañía y excelente menú. Deberíamos de haber sospechado. No tardó mucho en entrar un grupo de aguerridos malavideros con rotuladores indelebles y marcar la calva del bueno de Fresús. Hay tradiciones que te marcan especialmente (sobre todo si tienes la piel de la calva sensible). No nos resistimos, hay que respetar la veteranía y saber que no duraríamos ni dos hostias con semejantes titanes.

El artista haciendo gala de su experiencia decorando huevos

A una hora decente salimos del local siendo conscientes de que ese olor a fritanga perduraría en nuestra fosas nasales y en el ADN de nuestra ropa hasta el día en que hinquemos el morro. No pudimos acudir a la presentación de Marc, pero esperábamos ver a toda la pandi al día siguiente en el Graf.


Obra maestra del urbanismo

Por la mañana nos levantamos con intención de saquear el buffetaco del hotel, pero apenas nos pudimos explayar porque en el Hostal Barcelona la cosa no daba para volverse loco. Aún así hicimos todo el daño posible por los viejos tiempos.


Todos alrededor del maestro

Aunque el día anterior habíamos planeado pasar el viernes en el Salón y el sábado en el Graf, tuvimos que pasar la mañana en el Salón sólo porque teníamos que hacer acopio de tanto material que nuestras mochilas necesitaron descargar en el hotel a media mañana ¡Compras de verdad señora, nada de compromisos, intercambios y mierdas! COMPRAS POR GUSTO.

Ejemplo claro de mayores de edad que no son adultos

Comimos en un bar cercano al Salón de esos que hay en toda la puta ciudad. platos combinados, bocadillos y toda la mandanga ¿Tan difícil es poner bares de tapas en una ciudad tan grande joder? Lo bueno es que vimos al gran Ibáñez cruzar la calle solísimo y triste. Esa imagen nos perseguirá cada vez que abramos un tebeo del maestro.


¿Qué sería de fresús sin sus chistes de pollos?

Tras la pitanza hicimos una última incursión en el Salón mientras se cernía la sombra del partido de fútbol de marras. Curiosamente no afectó a las visitas y el salón estaba hasta las trancas. Noticia de última hora: A los frikis no le gusta el fútbol (NO ME JODAS). Parece que hubo un altercado en la cola para las firmas de Ibáñez y un desequilibrado le partió la cara a alguien de la organización o de la editorial. No estuvimos presentes, pero que esto ocurriera en la cola de Ibáñez y no en la de Rubín nos parece algo maravilloso.

¿De un preocupante cospobre de "Mortadelo guiri" a peligroso maníaco de Ibáñez?

Salimos pitando del Salón para meternos en el hotel hasta que pasara el partido. Por suerte no hubo que lidiar con hordas de aficionados al equipo local liándola porque ganó el otro, suponemos que EL BETI. Se apocaron como cabrones y nosotros pudimos circular con calma por la ciudad. Para encontrar el Centro Mutuo de los cojones tuvimos que tirar de GPS como si fuéramos buscando las putas bolas del dragón, pero llegamos sanos y salvos. En la puerta nos recibió Guirao, Nacho y dentro nos esperaban Pau, Néstor, Alexis, Toni y demás señores con los que nos iríamos a una isla desierta.

La entrada al Graf era pintoresca pero muy muy alternativa

Al sacar la entrada Gerardo Vilches nos dijo que podríamos ir a la fiesta con la entrada. le dijimos que no nos importaba porque ya teníamos pensados colarnos. No le hizo ni puta gracia. Supongo que se daría cuenta de que éramos de Adobo cuando llegó a su casa a gatas a a la mañana siguiente y se tumbó en la cama. NO. El caso es que aprovechamos esa horita como si no hubiera un mañana. Intercambiamos fanzines con Choche y vaciamos varios stands de maravillas para luego hacer el numerito de American Beauty en la cama del hotel con los fanzines. Hablamos con unos y con otros emplazándonos a la fiesta del Graf.

Gente mondándose con la recopilación de cubiertas de Adobo

Para hacer un rengue quedamos con unos buenos amiguetes de Fresús por la zona y Roberto González se unió a la fiesta. A partir de ese momento la cosa fue bajando de nivel. Un interminable periplo de bares cerrados, atestados o muy caros nos llevó a un lugar donde el único pico de mita vino cuando Fresús leyó en la carta MORRO y quiso emular su gesta en Madrid con las raciones de oreja y orujo. Le salió el tiro por la culata y al masticar el morro frito le saltaban los putos empastes. Si amigos, la mita se nos escapaba entre los dedos y no sabíamos por qué. Era la una y media de la mañana y sólo nos quedaba una salida lógica, una retirada táctica.

Niveles de mita bajo cero. ABORTEN LA MISIÓN

Huimos al hotel tan rápido como pudimos para no desmitar al resto de la humanidad. El vuelo de vuelta el domingo era temprano y teníamos que sobar lo suficiente como para hacer fuerza y que el avión no se cayera del cielo.

Super Mario soñando con SuperAr la Obesidad Mórbida

El domingo arrasamos de nuevo en el buffet y nos montamos en el taxi de vuelta, donde una americana salida de un programa de Los Morancos nos contaba las tropelías de su exmarido. Un pillo de Utrera que le daba a pelo y a pluma y que se lo llevaba calentito mientras el resto doblaba el lomo. Un ser humano maravilloso que nos hizo soñar. la americana en cuestión nos soltó un rollo independentista catalán en el que exigía que nadie la privara de su identidad. MIS COJONES Y LAS PUTAS BUTIFARRAS DE MASSACHUSETTS. En ese estado catatónico pillamos un accidentado vuelo de vuelta con gente poniénsose vasitos en las orejas por la presión, retrasos en el despegue, chillidos de terror al aterrizar y demás. Un surtido Cuétara de miserias aéreas.

"¿Quién coño habrá puesto esto aquí?"

Pues al final sí que ha quedado una crónica cronológica e infumable así que si has llegado a este punto te mereces un premio ¿pretendes que te lo demos nosotros? Joder, pareces que no nos conoces. Te daremos un consejo como recompensa. Si un año pronuncias las palabras NO VOLVEMOS hazte caso y NO VUELVAS HOSTIA.

2 comentarios:

Eduardo Millo dijo...

mola

Anónimo dijo...

Hola. No es por nada pero como se llamaba "el pillo" de utrera.