Como ya os hemos comentados es una decisión tomada con tiempo y por eso quisimos que Adobo acabara con un número de puta madre. Al leer las 160 páginas de crema en su estado más puro creemos que está sobradamente logrado… Ahora lo que falta es que nos los compréis, cotillas de mierda.
31.12.12
¿Por qué se acaba Adobo? La respuesta está en las estrellas
Como ya os hemos comentados es una decisión tomada con tiempo y por eso quisimos que Adobo acabara con un número de puta madre. Al leer las 160 páginas de crema en su estado más puro creemos que está sobradamente logrado… Ahora lo que falta es que nos los compréis, cotillas de mierda.
7.12.12
Quemando cartuchos en el Último Expocómic de Adobo
Si esperabais que variásemos nuestras normas no escritas sobre longitud de entradas, habéis errado como putas. Esta entrada contando lo que acaeció en el último Expocómic de Madrid al que Adobo asiste va a ser tan kilométrica como sus antecesoras.
Nos encaminamos el viernes hacia Madrid en el AVE. Efectivamente, nos ahorramos ir el Jueves. No nos suele salir rentable y siempre suele ser un día de ventas flojas y poco movimiento, así que este año no lo hicimos diferente. La hora, infernal: las 6:45 de la mañana. El viaje transcurrió con El otro Samu y Fresús callados como putas tras el suceso de hace algún año con las viejas del AVE, que reñían furiosas nuestras algarabías telefónicas prometiendo demenciales lugares donde comer. Para amenizar el camino pusieron la película Jane Eyre... puta mierda para animarnos, así que estar aplacaditos fue más sencillo de lo que parecía.
Llegamos a Madrid y nos esperaba Alberto. Nos referiremos a Alberto por su nombre porque aun era Alberto ese viernes. Más adelante os contaremos su metamorfosis. Nos llevó a desayunar a un mágico sitio llamado La central del buen gusto no muy lejos del Matadero. Una especie de central de todos los Museos del Jamón donde fotos de niños disfrazados promocionando rancios productos nos hicieron soñar y llenaros nuestros estómagos para comenzar el primer día de Expocómic.
Nos dirigimos con las primeras cajas al Expocómic totalmente ajenos a lo que nos íbamos a encontrar. No conocíamos el lugar y estábamos aterrorizados ante las maldiciones que el siempre quejón Samu de Rantifuso nos lanzó el día anterior. De primeras, el sitio era mucho más bonito que el Palacio de Cristal. Más que el sitio, era el entorno. Además de tener el hotel enfrente (El Gran Lebowsky como en ciertas ocasiones nos pedía el cuerpo llamarlo), el camino hacia el lugar no se hizo un infierno. Llegamos y pedimos las acreditaciones, como os contamos, bastante acojonados de posibles problemas. Nada de eso. Hablaremos durante la crónica del tema pero, al menos por la parte que nos toca, la organización se merece una comida de huevos bien gorda. Ni un problema al darnos las pulseritas y alguna invitación. Ni una mala cara y ningún amago de mijitismo, aún con la herida del cambio de recinto en carne viva. Con las pulseras en las manos empezábamos el día.
Enseguida descubrimos que este Salón iba a ser rebautizado como El Salón del Niñón. Niñones por doquier, pululando por el stand, tocando mucho pero no comprando. Por supuesto dimos buena cuenta de ellos con nuestras cámaras fotográficas. Eran muy mansos por eso de estar en rebaños, así que no tuvimos que salir a la caza de ninguno.
La primera mita que nos encontramos en el camino corre a cargo de Fresús. Le dio el Adobo a una chica normal y muy sonriente que venía acompañada de un señor serio, posiblemente su padre. Craso error. Cuando el bueno de Fresús se quiso dar cuenta por la confusa risa de la chica y la mirada perdida del supuesto padre era muy tarde. Alzó la mirada y vio a todo un grupo de retracas que se había arremolinado alrededor del stand de Adobo. Había ido descubriendo el terrible temita de menos a más y las risas de ver desnudos en un papel pusieron a Fresús muy nervioso. Por suerte todo pasó de largo, lo que no esperábamos es que la liaran al ver que justo al otro lado campaba el L´Univers Du Bonbon (Fresús comentó que era extraño que le pusieran un nombre en catalán estando en Madrid... Fresuuuus) y cuando vieron los colores y el cante a glutamato la liaron bien gorda para el asombro de cuidadores y expositores aledaños. Una maravilla.
El viernes siguió como todos los viernes. Decir que los fanzineros estábamos divididos en dos grupos: a la izquierda Rantifuso, Polan Kaede, El Vosque, Andergraun y Ruleta Rusa. A la derecha, nosotros junto a Studio Wargh (que venían con el crack de Joaquín, creador del acojonante Bienvenido a Zaira), los mitas del Migas y Juego de Tronados con Xser y Peube a la cabeza (los otros ni puta idea de quienes eran). A otro lado y en absoluta soledad, el bueno de Mart que también nos anunció que se jubilaba. Nos fundimos en un abrazo y entendimos perfectamente su deserción.
Menos gente de lo normal y curiosidades. Un perro guía sin ciego visible al que todos los fanzineros de la parte izquierda acariciaban aunque estuviera prohibido, los "Fancines" según la organización, tías medio en pelotas y un sinfín de culos panaderos para aburrir que hicieron las delicias de Álvaro Samaniego de Migas y de Fresús.
La visita de Carandini, Mar, el Tío Berni y los chicos de Entrecómics fue un subidón del bueno, porque además pudimos ver en exclusiva el nuevo tebeo que han sacado, Azul y Pálido de Pablo Ríos, que también andaba por allí mitándose como una bestia parda. Nosotros mientras estábamos con las orejitas tomateras porque los focos del stand nos hacían ligar bronce a base de bien.
Acabamos el viernes como está escrito desde hace años: ventas escasitas y el esternón hecho polvo de abrazar y saludar. Este año con más razón puesto que nos piramos y había que despedirse del respetable. Cenamos en el Bremen, una careta hamburguesería que al menos nos dejó satisfechos y nos tomamos una copichuela junto a un famélico Sama y a Alberto (sigue siendo Alberto) en un bar Asturiano que días más tarde sería un puto agujero negro de mita y destrucción.
El sábado en Expocómic suele ser el día grande. Era el día otaku y la primera sorpresa fue encontrarnos una cola que rodeaba todo el puto Matadero. Era para acceder y comprar las entradas. Está claro que la herida del Madrid Arena aun escocía y no iban a permitir exceso de aforo, no fuese a ser que a algún frikazo le diera por colapsar la puta fuente de chocolate y se produjera alguna desgracia. Lo gracioso de todo esto es que existía una puerta sin cola alguna por donde se accedía perfectamente al mismo lugar sin esperar durante hora y media. Pero el efecto rebaño hizo el resto en este sinfín de despropósitos.
Dentro del recinto el ambiente era asfixiante, salvo en la zona de fanzines donde simplemente pasaba bastante gente. Las veces que fuimos fuera o a comer era imposible dar un paso. Con un desayuno improvisado a base de un kinder bueno y un sobao, nos dispusimos a empezar fuerte el día (me caaaagro en mi puuuuta viida!). Menos mal que Mart no llegó a primera hora porque el sol entraba por una ventana y azotaba vilmente su stand ante nuestro asombro.
Las ventas caían a mal ritmo, que se arregló terriblemente a la tarde. Por la mañana, solo curiosos y putos pesados que solo se arriman al stand a molestar. Esta especie la conocemos muy bien y lo bueno es que la reconocemos de otros años. El Otro Samu vio a un friki con un martillo de Thor que ya tocó los cojones otros años y cuando fresús fue a abordarlo soltó un grito que se quedó en la sien del calvito durante todo el salón ¡¡Nooo!! ¡¡Noooo!! ¡Que es un frikazo de cuidado!.
Destacar las visitas de Pedro Katz y compañía al stand descubriendo una de las sorpresas del número final. De los 500 cromos de Adobos numerados, muchos de ellos eran para fanzineros que han compartido stand con nosotros estos años. Los gritos al descubrir a los endogámicos seres que en ellos se escondían se escucharon hasta en el Palacio de Cristal donde algún cosplayer se cagaba en sus muelas.
Tras jamarnos sendos bocadillos de calamares estabamos listos para una tarde que resultó prolija en ventas y en mita. Llovieron las maravillosas visitas de Elisa, Fernando Fuentes, Tanoka, Kax, Patastratos, Nacho García (con visitas anexas, como su mítico padre que repasó la carrera de Nacho de pe a pa dándole una tunda que ni Bruno Kholin, además de colegas varios y sus encantadoras amigas griegas), Molg H y Alberto estuvieron toda la tarde rondando el stand y echando el resto.
Mención aparte para los buenos de Eli y Alba, míticos entre míticos que, además de sus Adobos, se pillaron un par de camisetas de Hijoputa que vendíamos por primera vez. Además, nos obsequiaron con regalos maravillosos como toda la filosofía de Torbe escrita sobre papel que nos puso ojipláticos.
Uno de los momentos cumbres fue cuando un niño especial se acercó a Alberto y le golpeó suavemente en la barriga ante la reprobación de la madre que pronunció una dulce frase que aún retumba en nuestros oídos: ¡Te he dicho que no tocamos a la gente! Que Dios les bendiga con pañales de todas las tallas porque seguro que los necesitarán.
El día se cerró con buenas ventas y agotamiento generalizado. Para celebrar que lo habíamos petado nos fuimos unos cuantos valientes de nuevo a cenar a La Central del Buen Gusto. La cena osciló entre mala hostia por camareros torpes que le tiraron caldo de pollo a El otro Samu por la espalda (El caldito y el rapadito), y la mítica conversación de Fresús con Dimitra, la amiga griega de Nacho.
El reto era que Fresús le explicara expresiones típicas españolas.Todo empezó con una conversación sobre la expresión "El burro por delante..." (según Fresús el dicho termina ahí) que nos hizo soñar a todos. Luego el reto se amplió a soeces varias como "Si pesa más que un pollo, me la follo", "Flamenquín de cuello vuelto" (Fresús empezó con la desafortunada frase ¿Te acuerdas del flamenquín que te comiste en Sevilla?), "Cuanto más primo más me arrimo", "La tengo como el cerrojo de un penal", "Meterla en Adobo" o "Si hay pelito, no hay delito". La manera de gesticular de Fresús y las explicaciones rotundas como odontología-dientes-mucho dinero situaron el momento como algo épico en la escalada de mita del día. Todo se fue diluyendo en jugos gástricos, bromas internas y expresiones como BAJUNA MATATA, que indicaban que ya nos sobraban algunas jarras de cerveza.
Para terminar y echar la última nos acercamos junto a Sama como borregos de nuevo al Asturiano, donde Alberto demostró su amor por el chinchón y donde El otro Samu empezó a notar los efectos del subidón de azúcar tras pegarse una sobredosis enfermiza de Trina de Naranja. El espectáculo lo dio una sospechosa mulata que entraba y salía sin parar para (según Fresús) escupir algo que llevaba en la boca. Aquella burdísima cubana nos hizo soñar, pero no tuvimos que pagarle nada.
Nos fuimos a la cama con la sensación de que el domingo lo íbamos a petar, y a fe que así fue. Esto no nos lo olíamos aún cuando nos estábamos metiendo un desayuno penoso entre pecho y espalda. Amigos, si vais a Madrid, por muy famosos que sean los churros y las porras, sabed que el domingo por la mañana hay churrerías que no abren. MANDA COJONES. Nos tuvimos que tomar una tostadita de pan Bimbo y un bocadillo chunguísimo con un pan que estaba más seco que el ojo de un tuerto.
Entramos por la puerta de atrás dejando la cola de frikis y niñones a un lado, y al principio de la jornada ya se veía que el público estaba hecho de otra pasta. No habíamos colocado aún los números sobre el stand cuando ya estábamos vendiendo ejemplares a dos manos. tanto es así que tuvimos que establecer una rutina para que entre Fresús y El otro Samu fuéramos sacando los números con la mayor rapidez posible. La jornada prometía ser rentable y muy emocionante.
El concurso de cosplays se celebraba ese día y vimos maravillas como Super Cacahuete, el
supehéroe con mayas y sin complejo de micropene,y muchos hombres que iban vestidos de obsesos sexuales y sacaban fotos a las niñas ligeritas de ropa y se masturbaban en las esquinas... aunque sospechamos que al final no era ningún disfraz. Esto contrastaba con un concurso paralelo de niñones que se fueron acercando por nuestro stand y que nacían saltar todas las alarmas adobianas al son de NIÑOOOOOON NIÑOOOOOOON.Intentamos premiar a la gente que nos trajera muestras de los espécimenes vía twitter, pero no surtió efecto, suponemos que porque Expocómic estaba repleto d ellos y no había emoción en la caza.
Varias chicas insistieron en que hiciéramos una versión de nuestra camiseta como Hijaputa, pero queridas amigas, en Adobo tenéis la guerra perdida. El diseño original es Hijoputa y no vamos a ofreceros una alternativa. Eso sí, podéis regalársela a algún hombre para que podáis lucirla con orgullo y dejéis alguna pullita por el camino. Nosotros las vendíamos en Expocómic como parte de un pack y llamaba mucho al atención, pero no tanto como las bolsas dobladas en triangulitos que El otro Samu se trabajó para facilitar las ventas.
Al tufo de nuestra política con la camiseta se materializó una de las lesbianas que nos leyeron la cartilla hace unos años por las páginas de Montserrat. La lesbiana en cuestión vino con un skate en la espalda confesando su identidad y diciendo que le gustó mucho lo que se llevó y se lo pasó genial porque resulta que Montserrat se parecía a la jefa de su ex-pareja. Hasta tal punto llegó la complicidad que confesó hacer dibujillos y estar abierta a colaboraciones... Claro que sí. Tantos años esperando una demanda y ahora esto ¿Cuándo terminará este calvario?.
En el mismo sentido apareció una pareja de Osos que parecían muy predispuestos a liarla, pero El otro Samu supo darle la vuelta al cromo que les hubiera tocado y que rezaba "PAREJA DE OSOS" ¿Puta casualidad? Eso esperamos.
El volumen de ventas que estábamos teniendo era tan grande que teníamos problemas con los pagos. A la organización le aconsejamos que ponga un cajero en el recinto, porque varias personas estuvieron dando vueltas para poder pagarnos con tarjeta de crédito. Fanzineros con terminal para tarjetas, ISBN y pagando IVA. Underground en estado puro. Hasta tal punto llegó la cosa que tuvimos que tirar de los números que estaban destinados a la distribución. Lo petamos amigos, lo petamos porque calculamos de puta madre los números que nos llevamos a Madrid. Tanto fue así que empezamos a hacer ofertacas de órdago para deshacernos de peso de vuelta. Son las ventajas de compararnos números en los salones y no en tiendas.
Ya llegando el final pagamos religiosamente a la organización por nuestro stand y le dimos las gracias por el trabajo conjunto a lo largo de los años. Aunque en otras ocasiones hemos tenido que regatear con las pulseras y las invitaciones este año ha ido todo de dulce, aunque Adrián nos confesó que la edición había sido un infierno y que seguramente no habría más ediciones de Expocómic en el Matadero. A nosotros ya nos la suda porque NO VOLVEMOS.
Fue en este punto cuando Alberto se incorporó y por los viejos tiempos volvió a abrir la jaula de la bestia. Se puso tibio de cerveza y Red Bull y se convirtió una vez más un Kwyjibo en estado puro.
Volvió a liarla vendiendo Adobo a la vieja usanza a grito de Me vas a comprar un Adobo como mi polla de grande o Por la mitad de lo que te has gastado en el maquillaje que llevas en la cara te podías haber comprado un Adobo.
El culmen fue cuando una niña con un cartel de abrazos gratis y unos brackets de otro siglo se enzarzó dialécticamente con Kwyjibo (porque ya no quedaba rastro de Alberto) y la discusión terminó con un "que te crees que voy a pagar 40€ por un Adobo" a lo que musitamos la contestación "que te crees que nosotros tendríamos estómago para abrazarte". La magia se hizo patente con frases como No amigos-No follar y con el proyecto de hacer un corto con el metraje grabado del hierático dependiente de El Mon de la Chuche.
Las puertas empezaron a cerrarse y los fanzineros empezamos a despedirnos los unos de los otros a sabiendas de que no pisaríamos más Expocómic. Esperamos verlos de nuevo en Ficómic y compartir un último gran salón con ellos. Mart también dio por cerrada su etapa y tampoco volverá a pisar un Expocómic como expositor ¿Es el fin de una era? Los Mayas icen DE QUE SÍ.
Recogimos todas nuestros trastos y los dejamos en el hotel. Acto seguido nos reencontramos con los supervivientes de Migas y Rantifuso y no fuimos a tomar algo ¿Dónde? Al PUTO BAR ASTURIANO. Allí Fresús pilló una media tajá muy interesante que le hacía pedir raciones de oreja y bollos de pan como si si vida dependiera de ellos, en una mesa cercana un par de lesbianas poligoneras plagadas de tatuajes y mal gusto se pillaban otra meolopea a base de chupitos de whisky y cerveza. Cuando Kwyjibo volvió a la carga de las cervezas pasamos al licor de hierbas y después al orujo y al chinchón.
Los decibelios comenzaron a subir y las poligoneras se adueñaron del hilo musical para poner la Máxima FM a todo volumen. Si pensaban echarnos de allí estaban muy equivocadas. Los comentarios sobre nabos y poyas cada vez eran más frecuentes y al final el calvito y el rapadito dieron muerte a la reunión cuando la cosa se salió de madre. Esta fue una retirada estratégica, porque el siguiente paso era vernos a hostias con las lesbianas y a una mujer no se le pega se folle a lo que se folle.
Nos despedimos amistosamente (demasiado amistosamente) en la puerta del metro y nos fuimos a morir al hotel. Al día siguiente nos volvíamos a Sevilla y había que tirar de la maleta de ruedas encontrándonos mil veces con Pedro Kat.
La mañana del lunes dejemos el hotel sin antes tomarnos un chocolate con churros y dar el numerito. Cuando Fresús fue a coger su mochila se encendió el cepillo de dientes eléctrico y al conserje todo le encajó: dos calvos con barba, una habitación, una cosa que vibra dentro de la mochila y el comentario de El otro Samu "No me lo puedo creer". Fresús se excusó de mil maneras y dio demasiadas explicaciones. La cara del conserje era de QUE SÍ. Volvimos abochornados rumbo a Atocha donde nuestro fiel AVE nos transportó a casa con una comedia ligera para amenizar el camino y con un churrasco de cerdo con mojo picón que nos esperaba en el bar más cercano.
Se acabaron los Expocómics para nosotros y siempre la cosa ha ido a mejor. Hemos pasado del pestazo a ramen en un pasillo gélido a un stand sin sillas en un antiguo matadero... Luego nos peguntáis que por qué dejamos Adobo... ¡¡Me cago en mi puta vida!!
29.11.12
Adobo camino del Matadero Madrid
Seguimos con la funesta última gira de Adobo. Nuestra siguiente parada es el reubicado Expocómic.
En esta ocasión reposaremos nuestra incómoda presencia en el Matadero Madrid del viernes 30 de Noviembre al domingo 2 de Diciembre en una zona de fanzines ubicada en el paseo de la gloria, es decir, al lado de los aseos. Estamos pertiéndonos el culo de risa pensando en los cosplayers que nos e hayan enterado y estén cagándose en su vida en el anterior emplazamiento. La culpa no es nuestra sino de DJ Aoki.
Así que ya sabéis que tenéis en Adobo una lectura propicia para plantar un pino, y papel de sobra en nuestro Número Final como para limpiaros las manitas si los secadores y el papel escasean. A nosotros no nos dan sillas para sentarnos, así que no habrá descanso ni para nosotros ni para vosotros.
Queremos recordaros que al comprar vuestro número final os pillaremos los datos para entrar en nuestro sorteo de 10 Packs "Olor a Pino" que incluyen una colección completa de chapas, un ejemplar autografiado, un original y una maravillosa camiseta que llevaremos a Expocómic para poner a la venta con cuentagotas y que será la delicia de los skins que os crucéis por la calle.
Al acercaros a nuestro stand también podéis conseguir la revista La Encuadre pidiéndonos uno de los flyers preparados para la ocasión. Eso sí, no esperéis que os los demos por las buenas, haremos todo lo posible para que os dejéis en el stand hasta las putas pestañas si fuera necesario.
Si os gusta Adobo y estáis en Madrid tenéis que pasaros por nuestro stand. No tendremos más oportunidades de cruzar caminos y de que nos veamos las caritas. Es nuestro último Expocómic, así que no haced que echemos de menos el pasillo gélido con pestazo a ramen.
28.11.12
Adobo en el Encuentro de Sevilla 2012: Nacer con 13 años y morir con 5.
¿Os imagináis lo que pasaría si cuando te empiezan a salir granos y pelos en los cojones te toca volver a mascar un chupete y a cagarte encima? Tendrás nuevas oportunidades de reinventarte, pero aprenderte de nuevo la tabla de multiplicar es un soberano coñazo. Este año en el XIII encuentro del Cómic y la Ilustración de Sevilla ha pasado algo muy parecido.
Todo eso y miserias locales han hecho de este Encuentro de Sevilla una edición atípica, pero no exenta de momentos gloriosos. Pasemos a hacer memoria:
El viernes llegamos al Encuentro en su nueva sede del Cicus. A la luz del día el emplazamiento era una extraña mezcla entre un patio sevillano y una escena del El Séptimo Sello. La posibilidad de hacer un ajedrez humano con los asistentes se tornaba exquisita.
5 mesas de metro y medio y sillas para aburrir dejaban espacio para todos los fanzines que ocuparían la zona. La primera en llegar fue Irene Rodríguez de Capital, que tomó asiento mientras los 3 stands de tiendas y editoriales montaban el chiringuito.
La exposición de fotografías de Nacho González había retratado a El otro Samu y a Fresús en una actitud relajada y claramente homo-erótica. La confianza con los miembros de la organización tras 5 años de convivencia quedaba clara cuando nos preguntaban por "tu marío".
Efectivamente amigos, la coña de este encuentro no ha sido Adobo Muere, sino Adobo Maricón. A estas alturas del cuento como sabréis nos la suda mientras la gente COOOOOOMPRE.
En la planta superior estaba el Bosque de Fanzines, que sobre el papel pintaba exquisito y que en la vida real era digno de nosotros. Imaginaos una sala de una casa antigua en obras donde los yonkis se van a meter lo que pueden permitir. El frío y la oscuridad del lugar hizo a la gente abstenerse un poco de subir a la temida primera planta y ver lo que se había perpretado. Fantaseamos con protagonizar una escena de la película "Intacto" a ojos tapado para ver con qué fanzine nos chocábamos. MAL.
Estaba previsto que hubiera una fanzinoteca para que la gente se sentara a disfrutar de los descartes de nuestras estanterías, pero decidimos sutituirlo por un Skin con un pitbull para armonizar con el entorno. La ausencia de indicaciones hizo que no mucha gente subiera a curiosear, pero los que lo hacían bajaban con los ojos como paelleras y las manos en la cabeza cagándose en su puta estampa. Objetivo cumplido.
Con semejante grupo de personas la mita no tardó en fluir. Antes de que nos diéramos cuenta, los Migas asaltaron el ágape que reposaba en una de las esquinas del emplazamiento, haciendo honor a su fama de hambrones de mierda. Se comieron las pastas resobadas a las 4 de la tarde y hasta los emparedados que Borja y Mayte de Los Ninjas Polacos escondían para cuando llegaran las vacas flacas. Son como las putas plagas, pero ¿quién les va a decir que no con esas caritas de niñones?.
Fresús llegó con noticias frescas, habíamos salido en El Mundo en una entrevista y una vez más nuestra reciente fama tomaba fuerza. La foto haciendo cucu-trás en el artículo dejaba entrever que éramos unos jóvenes traviesos y amororos. Os juramos que en la sesión hubo de todo, pero la selección nos dejó como un par de osos cortijeros.
Pasaban las horas en el Cicus y salvo alguna nube de guiris que vaciaron literalmente el stand de La Tostadora allí no había ni un alma. De las conferencias de Tebeosfera salía de vez en cuando algún curioso a darse un garbeo y a hacer tiempo.
A media tarde nos llegó la noticia de que el Garabattagge se adelantaba un día por extrañas razones, lo que nos dejaba a la mayoría de ponentes picuetos con las presentaciones a medio cerrar. La cosa terminó con la suspensión de la cuarta edición del encuentro de ilustradores sevillanos. Nos veremos las caras los mismos en diciembre pero no estaremos en el marco del Encuentro. Hemos guardado ya los tangas de leopardo y los látigos para una situación más propicia.
Los eventos se sucedían en el patio y la inauguración del Bosque de Fanzines y la proyección de Grapas se quedaba huérfanos por falta de público. La visita de Pablo Muñoz y el reencuentro con Gabriel (a.k.a. Pepe Napya) nos dieron algo de alas hasta la hora del cierre. La jornada terminaba, así que hicimos lo que es de recibo: dejar las cosas en el almacén y encaminarnos a Los Hermanos Gómez para meternos entre pecho y espalda unos serranitos como Dios manda.
El Sábado la jornada se movió un poco más. Pese a que, al llegar a las 11, las puertas del recinto estaban cerradas, las sesiones de firmas animaron el cotarro y nos dieron momentos maravillosos como cuando El otro Samu le confesó a Carlos Hernández que jamás en la vida se pondría de nuevo en una puta cola de firmas justo cuando se disponía a firmar ejemplares de su última obra. A media mañana se unieron también Juan, Miguel y Dani, los tres jinetes restantes del Ranti-Apocalipsis .
También nos visitó Jesús, de Un Gato en Bicicleta, que venía a la presentación de Capitán Nazareno. Llegados a este punto es de recibo decir que el Encuentro se celebra en Sevilla con eróticos resultados. Agustín García daba una ponencia sobre Música y Cómic y se acercó por allí invitándonos a pasar luego por El Corral del Esquivel, pero no contaba con la familia de rumanos que vive en el estómago de cada uno de los fanzineros.
Álvaro Pons también estuvo por allí y se llevó su Adobo personalizado y numerado. Nosotros respiramos tranquilos, porque desde que cerró La Cárcel de Papel sabemos que duerme debajo de los puentes. Esa noche con el Adobo Final tendría hoguera y edredón en una sola publicación.
La mañana pasaba de puntillas con una afluencia moderada cuando llegó Nacho García y el nivel de mita subió enteros. Fresús y él dieron con el tesoro más ansiado por los allí presentes: hincarle el diente al famoso jabalí asado a la sombra de La Giralda. Allí estuvieron moviendo el bigote junto a los autores invitados al encuentro y no trajeron un triste tupper para el resto de la zona. Es por eso que más tardes fueron castigados con MÁS CARNE. Efectivamente, terminamos comiendo OTRA VEZ en los Hermanos Gómez. Esa noche no había pan para todos así que comimos a churrasco per cápita mientras despellejábamos a todo Cristo con renombre dentro del mundillo del cómic patrio ante la atónita mirada de las deliciosas amigas griegas que se trajo Nacho García para nuestra gloria.
Esa misma tarde aparecieron allí los putos reyes del Encuentro: las tres únicas personas de Sevilla que no sabían que este año la cosa no iba de cosplay y Para Para Para. Entraron por la puerta, y una vez superado el momento de puta vergüenza porque eran los únicos disfrazados, hicieron gala de que el cosplay es una forma de vida y se pusieron en una puta esquina a hacerse fotos entre ellos. Por supuesto los cogimos por banda y nos hicimos algunas fotos con ellos. Eso sí, mucha forma de vida y mucha tontería, pero no te vas de tapas vestida de Mística ¿Verdad?.
Si la escalada de emociones no fuera suficiente aún quedaba lo mejor. El concierto en viñetas resultó ser un homenaje a Moebius y la mita estaba asegurada con la participación de Nacho García y Fresús entre sus participantes. La música instrumental de Tanhäuser obligó a los dibujantes a ponerse tapones de los oídos, pero al público se nos debió poner una palangana en las rodillas cuando se nos cayeron las babas al ver como Fresús se saltaba el protocolo y muy lejos de dibujar un personaje del autor homenajeado se marcó una caricatura (inicialmente clavada a El otroSamu) junto a un gato maravilloso que le decía al autor en cuestión "TE HECHO DE MENOS VIEJO AMIGO. Fresús nos suponía emocionados cuando dibujó una lágrima en las mejillas de sendos personajes, pero no sospechaba que muy lejos de lo que pensaba estábamos tirando de diccionario de la RAE para luego tocarle la carita con mil y una bromitas.
Tras el momentazo esperábamos ansiosos la aportación de Nacho García, que dibujaba justo antes que la estrella invitada: Carlos Pacheco (omnipresente en el salón desde el cartel hasta el bar que montaron con cervezas a un euro). La espera mereció la pena. Bajo la atónita mirada de los asistentes el mágico estilo de Nacho se desarrollaba a tiempo real delante de sus narices. Las dificultades técnicas hicieron que hubiera titubeos, pero la frase Just call me Blueberry que rubricó su ilustración arrancó una ovación del respetable.
Lo maravilloso fue cuando Carlos Pacheco se puso a dar calor porque le tocaba a él y el bueno de Nacho se empezó a recrear dibujándole un cigarro al personaje… con su humo… algunos detalles del escenario… A Pacheco se lo llevaban los demonios, le estaban robando SU fama. Pacheco se equivocaba, para nosotros su garabateo del mismo personaje y el cameo forzadísimo de Silver Surfer no le llegaron a Nacho ni a la altura del betún.
Llegó el momento de partir y de HECHARNOS esos churrascos al estómago. La jornada había sido más animada que la del viernes, pero en nuestro fuero interno temíamos los efectos de un domingo de bostezos y suspiros.
Amanecimos el domingo y al acudir al Cicus supimos que nuestros malos augurios se hacían realidad. Una calma chicha reinó durante toda la jornada a pesar de las firmas de autores que se desarrollaron allí. La sensación de cierre de jornadas se mascaban en el aire hasta el punto de que a la hora de comer la opción más interesante fue pillar comida para llevar y comérnosla en las mesas que las tiendas y editoriales habían dejado libres desde primera hora de la mañana. El día fue un desfile de colegas que se acercaban y miraban a su alrededor y nos preguntaban "¿Qué carajo ha pasado?". Una francesa que nos recordaba a César de los Morancos fue viniendo todos los días y llevándose poco a poco toda la colección de Adobo. En esta edición del Encuentro ella fue nuestro hallazgo y posiblemente nosotros el suyo.
Como punto a destacar, esa misma mañana Gabriel hacía la presentación de su libro una Extravagante Historia de Serie B, con un público escaso, pero con una capacidad para descorchar momentos mágicos con una máscara robada de Optimus Prime. No despegad aún el culo del asiento porque ese tipo de delicias las podréis disfrutar en unas semanas cuando tengamos tiempo de cosas tan primarias como montar un vídeo o mantener nuestra higiene a raya.
Los compañeros de la grapa y la autoedición fuero marchándose poco a poco. Abrazos, conclusiones e intercambio de publicaciones precedieron a una serie de despedidas que nos dejó a Adobo y a Migas recogiendo el chiringuito dos horas antes de que oficialmente se clausurara el encuentro. Nos despedimos de la organización agradeciéndoles todo su esfuerzo y el interés por que estuviéramos cómodos y dimos por zanjado el Encuentro. Cenamos y acompañamos a Migas a coger el autobús. No tardaremos mucho en vernos.
Las conclusiones se fueron desgranando poco a poco. La falta de afluencia por la dispersión de las actividades, la ausencia de señalética, la falta de alternativas al manga y el merchandising, la ausencia de editoriales… Son parches a solucionar para futuras ediciones por parte del Encuentro, pero lo que está claro es que la zona de fanzines estuvo muy por encima del nivel de muchos otros eventos. Comodidad, calidad, atención y facilidades para los fazines siguen siendo la seña de identidad de este evento y mientras Adobo siga al pie del cañón así seguirá siendo. Los faznineros se despedían con pocas ventas pero con una sonrisa en la boca gracias a su dosis de mita.
Todo nos obliga a improvisar y reinvernarnos a nosotros también justo el año en el que morimos. Eso significa mucho más esfuerzo para nosotros cuando las fuerzas empiezan a flaquear, pero también significa que vamos a daros muchísimo más el coñazo que en un año normal y corriente, así que preparaos porque si nos conocéis aunque sea de vista está de Dios que nos compréis un Adobo Final y todos los que os faltan de los anteriores.
¡OS QUEREMOS PANDA DE CABRONES!… pero el culito a la pared.
26.11.12
Fantasmagórica entrevista de Adobo en Piccoladas de Lava
Anamari, como te lo cuento. Resulta que Adobo va a venirse arriba en banderillas justo cuando le van a meter la puntilla, porque resulta que el pasado 20 de Noviembre el calvito y el rapadito salieron en Piccoladas de Lava de Radiópolis. Que te cuenten estos.
Gracias Maripuri. Efectivamente, el martes pasado nos presentamos en una tenebrosa torre a eso de las 9 de la noche en uno de los márgenes del Guadalquivir a su paso por Sevilla y olé. Nos recibieron dos mendigos rampantes que flanqueaban la puerta. Falsa alarma, no eran de la radio. Entramos en la torre, donde se estaba celebrando una especie de aquelarre macabro en el que se estaban decidiendo el orden de los programas de la emisora mientras quemaban fotos de Luis del Olmo.

La prueba empírica de que Lovecraft vivía en la calle Betis
Marián, la presentadora del programa aún no había llegado y nos hicieron subir a lo alto de la torre, donde había una especie de cementerio de tecnología obsoletos y objetos bizarros bajo una fastuosa lámpara de araña.
Allí empezamos a recordar una reunión que tuvimos días antes durante la huelga general, en la que empezamos charlando de los temas que íbamos a abordar y terminamos peleando a machete por la última copa de vino. Todo indicaba que la emisión del programa iba a ser memorable.

Llegaron Alfonso y más tarde Marián y les obsequiamos con la maravillosa visión de los primeros Adobos Finales ya cerrados y con pegatina. Cuando recogimos el orín del polvoriento suelo procedimos a la emisión del programa.
En ese momento fuimos conscientes de que el primer programa de Piccoladas de Lava anunciaba la agónica muerte de nuestro fanzine. Alfonso ejerció de fotógrafo en la sombra y de respiración agitada en el silencio, Marián dirigía con voz de hierro la entrevista y mientras Fresús y El otro Samu se dejaban querer.

Nos dieron candela de la buena y salimos airosos, pero ninguno esperábamos que durante la entrevista a Miguel Brieva una presencia de otro mundo apareciera bostezando, llorando y riendo ¿Un espíritu bipolar? Es muy posible.
El primer Piccoladas de Lava salió adelante y en Adobo nos mentalizamos de que el Encuentro del Cómic y la Ilustración de Sevilla nos iba a sorprender tanto como nuestra entrevista.
Podéis descargaros tan sublime documento sonoro en ESTE ENLACE o escuchar sólo la mitad online… QUÉ COÑO! Descargároslo y escucharlo bien. Sobre todo tu Iker, que esto te da para programa y medio.
Pronto más miserias hispalenses y la crónica del encuentro.
Ojito Manué!